El día de ayer no tuve tiempo ni de estar triste, ni de sentir.
Ni de acomodar pensamientos ideas, y sin embargo no puedo plasmar.
No puedo sentarme, poner una playlist triste y escribir versos de desdicha, no puedo inspirarme, ¿A caso necesito sufrir más, sentir más?
Sentí solamente como tu mano se desvanecía de mi hombro, y sentí frío.
Aquella manta que habíamos construido durante el invierno de repente ya no estaba, y mi espala desnuda lo sabía, sin la marca de tus brazos ni el calor de tus manos, sin tus dedos jugando con mi cabello y pensando en nada, estando en nada.
Querer saberlo todo sin sentir, querer afrontar todo de la manera más dura.
Y es que esto me vuelve una persona más verbal, que no me siento confiada en escribir ni lo que siento.
Que porque eres una poesía hecha persona, que eres la canción de mis días, mi persona favorita. Aquellos besos que prefiero por sobre todos los demás, Aquel cuerpo que no es solo cuerpo, si no alma, y un alma tan frágil y tan pura que no quiero mancharle.
Complaciente, tranquila y comprensiva. Eso soy. Que los problemas son brotes del interior de una persona, que nos quema, que nos hace dudar, y sin embargo, hace más daño la duda que la verdad.
Lo que piensas, lo serás. Lo que sientas, lo atraerás, Lo que imaginas lo crearás.
-Buda.
He flaqueado muchísimo estas últimas semanas. Pero es mejor abordar los temas por separado. Ahora que, estamos bien, simplemente no quiero perderte, no quiero perderte de una manera absurda, sin bases, de una manera patética. Tampoco quiero aburrirme de ti, ni dudar, ni vivir en rencor por un tiempo, o por toda la vida, si no disfrutar, no quiero plasmar tristezas porque no quiero flaquear. Ya lloré todo lo que debía, sufrí lo que tenía que sufrir y todo esto antes de estar siquiera juntos.
Aunque, a veces quisiera ser menos dura de lo que soy, ser más capaz de sentir... de existir, más allá de la abstracción.
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