Aléjate que me estás haciendo daño y estás matando a mi ser.
De 2 a 3 de la mañana la agonía es tan grande y vislumbraste, ¿Y qué más da?
Si no amaneces junto a mi, si no te tengo junto a mi.
De 4 a 5 de la mañana te pienso, te quiero, te necesito. ¿Serás tan indispensable?
Y mi mente me prepara un juego ruin, lleno de decepciones y de una fila eterna de gatos negros.
Sin final, tan eterna, intocable.
Y tus ojos se ven hundidos, vacíos de amor, y tus mano frías, como si se tratase de una temperatura en verano, con los píes congelados. Y me levanto con la esperanza, con el agua entre mis manos esperándote a beber.
Y te desvelas quien sabe con quién, quien sabe con qué. Y yo aquí estoy escribiendo, en mi soledad, con mi piano, con mi puño y con mis manos. Y con una sonrisa falsa de esquina esquina, esperando un beso, un abrazo, un recuerdo.
Un algo de lo que solíamos ser.
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