jueves, 3 de julio de 2014

Las manecillas del reloj jugando chusco.

Y las horas se convierten en minutos. 
Y las noches en lapsos de tiempo.
Las flores pierden su belleza y sus pétalos.
Y tus manos, su calor.

Te siento tan distante en las noches de frío.
No siento tu voz acariciando mis oídos.
Ni tu boca, fúnebre, y congelada.
Que tus besos saben a hielo y no a miel.

Y me siento incapaz, y mis manos no pueden tocarte.
¿Aún puedes sentirme?
Y las semanas se vuelven días.
Y los promesas tan sólo recuerdos.
Y permanecen los enojos, los celos.
No quiero cambiarte nunca.

Y pienso y pienso si de ti me enamoré.
Y me doy cuenta que lo hice.
A pesar de que no eras tú...
Porque tu eres diferente a lo que me mostraste.




No entiendo porqué, los hombres al conquistar a una mujer, son capaces de bajar las estrellas, de escribir poemas, de ir bien arreglados y vestidos, de hacer todo por ellas. Las conquistan con una flor, con una sonrisa, con regalos, fingiendo ser detallista, pero ningún hombre lo es. Cuando tienen su trofeo se olvidan de la mujer, y de como mantenerla feliz, la ven menos, la procuran menos, la buscan menos, ¿porqué?, porque ya es suya, y no hay nada más que conseguir...

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