sábado, 3 de mayo de 2014

El poema de la noche triste.

Quiero ver, quiero ver.
Las gotas de lluvia deslizándose por tu pelo y tu piel.
Y en un fuerte soplo robarme tu aliento, y convertirme en el viento.
Y rozar tu piel, y recorrerla y besar cada rincón.

Tengo ganas, tengo ganas de convertirme en ese pestañeo al amanecer,
En beber contigo, juntos, esa taza de café.
Y ver el amanecer trascurrir, tan lejano, tan simple.
Y ahogarme en una sonrisa tuya y no salir de ahí.

Creo, creo en un lugar donde nos podamos perder.
Un lugar etéreo y lejano. Sentirte distante, y a la vez tan cerca de mi.
Y abrazarte hasta la piel, y abrazarnos hasta fundirnos, y comernos a besos.

Y el tiempo, y las noches, y los canciones en las madrugadas no son suficientes.
No son suficientes para sentirme completamente tuya, para convertirme en parte de ti.
Y no me alcanza la vida, y no le alcanza el tiempo para hacerte el amor...

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